martes, 18 de marzo de 2008

Juan Andrés Oyanedel...

El atardecer de un día jueves... Iba yo en mi moto (una Honda XR - 125L), con mi buena amiga Canela, subiendo por Av. Francisco Bilbao. Le iba haciendo bromas mientras manejaba (tal vez algo arriesgado si consideramos que manejaba una motocicleta). Fue entonces cuando ella me retó, porque obvio, era arriesgado jugar manejando la moto (insisto). En ese mismo instante, en la esquina de Amapolas con Bilbao y al detenernos en la luz roja, del auto que estaba justo al lado, se baja el vidrio del conductor y éste asoma su cabeza. Yo creí que para insultarme, como suele pasar en esta ciudad y en este país tan extremadamente agresivo. Para mi sorpresa y la de Canela, fue para decirnos... "Chicos, no discutan, no vale la pena. El amor es más Fuerte... Dios nos da todo por añadidura...". Y nosotros ¡PLOP! cual Condorito. Dieron la luz verde. Avanzamos al siguiente semáforo (Tobalaba con Bilbao) y comenzó a contarnos brevemente algo de su historia. Su nombre, Juan Andrés Oyanedel, trabaja en un nuevo Mall que se está construyendo y cuando joven tuvo una Honda XR - 250 y discutía con su polola (actual señora) cuando viajaban en la moto. Con una gran sonrisa en el rostro se despidió, me dijo que lo fuera a ver a su trabajo, me recomendó comprarme un auto... Y cuando aceleró para avanzar... Casi choca contra un perico que se saltó la luz roja. Chambonada, como las mías supongo.
A donde quiero llegar con esta anécdota. A la buena onda, al respeto, a la alegría que puede generar el saludo, la sonrisa y las buenas intenciones de un perfecto desconocido. A lo mucho que nos hace falta saludarnos con extraños cuando nos encontramos con ellos a boca de jarro (por ejemplo en un ascensor). A lo exquisito que es mirarse a los ojos, para descubrir que el "otro" tiene cosas que contarnos. Reitero el tema del respeto con el resto de la gente, dejar pasar en un paso peatonal, no tocar la bocina, no tirar papeles al suelo, no rayar las paredes y así un centenar de condutas ciudadanas y "civilizadas" que tanto nos hace falta a los chilenos y a los Santiaguinos particularmente. En una época plagada de mentiras, de sobornos, de corrupción en todo orden, de robos encubiertos por el uso y abuso de la autoridad, que bueno sería una dosis diaria de 25 mg de Respeto y 100 mg de Sonrisas. Algo así como reinstaurar la campaña de la Vida Buena, esa del Pollito y el Ogro con el dedo pulgar levantado.


"Sonría, lo estamos grabando..."
(Fotografía: Mi moto frente a la Mano del Desierto de Irarrázabal, ubicada a 75 km al sur de Antofagasta, inaugurada en Marzo de 1992 y actualmente toda rayada).

4 comentarios:

Unknown dijo...

"No tocar la bocina", "no tirar papeles", "no...." Ese es parte del problema: por la misma razon que te hace a ti escribir esas conductas es que generalmente pensamos hacer un bien al "no hacer"... cuando la sorpresa agradable que cambia nuestros dias es el hacer como el de ese Juan (u otros... ).
Sonreir, saludar, recoger...
Me está gustando tu blog....
Xi

José Manuel Navarrete dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Berni dijo...

Cuando tu vida esta bien, te respetas y respetas a los demás se refleja en tus accione. El problema surge cuando tu jefe te trata mal, te subes al metro quizás después de tres pasadas apretada como sardina, tus amigos no te pescan, la gente se aprovecha de la buena voluntad, te estafan, no te atienden como corresponde en las tiendas, vives en una ciudad contaminada, no sabes si alguien te va a querer incondicionalmente, no hay plata...
Hay cosas que son buena educación como el de ensuciar las calles o tocar la bocina...
Instisto en mi teoría del otro día... hay que ser feliz pasarla bien y amar (¡que fuerte!) a los demás...
Un abrazo.

Rina dijo...

estimado Jos� llegu� a tu blog por casualidad leyendo un comentario que dejaste en el blog del mercurio a Cristi�n Warnken.
Realmente tu blog es muy hermoso por las cosas que comentas y los puntos de vista que tienes. Soy de Buenos Aires pero hace 5 a�os que vivo en Santiago. Amo mi ciudad natal con sus defectos y virtudes pero realmente considero a Santiago mi hogar y disfruto mucho vivir ac�.
Saludos!