Siempre me he considerado un fome... Sí, un fome de tomo y lomo (aburrido por si alguien no entiende el término). Fome porque me encanta la trivia; fome porque el primer programa de televisión que recuerdo es el del Dr. Christiaan Barnard (el que hizo el primer transplante de corazón); fome porque me gusta la historia y las ciencias naturales. Porque mis programas favoritos de chico eran "El Mundo del Profesor Rossa" y "La Tierra en que Vivimos" (Sergio Nuño). De grande nada cambió mucho, salvo por la irrupción de la televisión por cable. Y no es que no me gustaran los dibujos animados, claro, obvio, los veía y me reía como cualquier niño de 6, 8, 12, 15, 20 ó 25 años... Y entonces apareció History Channel, Animal Planet, Discovery, NatGeo.... Pero algo más tenía que pasar (y probablemente seguirán pasando más cosas...). Descubrí a Warnken y su "belleza" en medio de mi estadía en el caribe (Haití, para ser más exacto), porque allá no teníamos cable.
Y empecé a disfrutar del gozo de ver, probablemente, el mejor de los programas fomes de la televisión chilena. Sin escenografía, sin música de fondo, sin orquesta ni videos de animales, ni archivos de viejas películas en blanco y negro. Sólo una mesa, 3 cámaras, dos personas frente a frente mirándose a los ojos y una conversación. Diría que hasta casi un cierto coqueteo (en el buen sentido de la palabra).
Es de lo que vive el hombre, lo que nos hace ser sociales y no entes individuales desperdigados por el mundo. La capacidad de conversar, de lo que sea, de lo que nos interesa, de lo que nos hace reír o soñar o llorar, incluso de lo que no nos importa, pero que es la excusa para iniciar una amistad, una relación de pareja, un negocio...
Cuanta falta nos hace hablar, darse tiempo para el ocio constructivo, para compartir esos pensamientos tal vez absurdos que aparecen en nuestras horas de "no hacer nada". La conversación es la base del respeto, del cariño; es la única manera de enfrentar nuestros puntos de vista con los de los demás y así crecer. Y a veces para conversar es necesario ceder.
Y qué bien lo hace Warnken (conversar claro está). Con qué facilidad aborda a sus entrevistados y cuánto trabajo debe haber detrás para enterarse de la vida y obra de cada uno de ellos. Sencillamente admirable.
Estos últimos días me he "encontrado" con Warnken por casualidad un par de veces (tres para ser más exacto). Una columna con un título casi incendiario en El Mercurio (A ti... del 6 de Marzo) que luego me envió un amigo. Y hoy buscando un comic argentino (Clemente) me encontré con lo que escribió luego de la muerte de su pequeño del mismo nombre.
Dicen que hay tres maneras en que una persona puede caer en depresión casi en forma segura: separarse, perder su trabajo y perder un hijo. Supongo que por las dos primeras todos habremos pasado, pero cuánto dolor no significará perder un hijo. Algo que es tan nuestro y a la vez tan prestado (por Dios, para los que somos creyentes). Me resulta difícil tratar de ponerme en su pellejo, de ser empático...
Pero ahí está Warnken, todos los Domingo a las 11:30 de la mañana, cultivando el arte, tal vez el más antiguo, de conversar, sólo eso. Conversar.
(Fotografía: Cristián Warnken. Una Belleza Nueva. Domingo 11:30 AM. TVN)
3 comentarios:
Me sorprende la capacidad de conexión que tiene con tipos que muchas veces no hablan su propio idioma. Lo complejo de las palabras y el contenido.
Muchas veces envidio esa capacidad de conexión, sobretodo en estos tiempos que es difícil que alguien te mire a los ojos cuando hablas.
saludos
Gracias por ser la primer en comentar... JEjejeje Jé!!! Como el Tío Horacio.
Que bueno tu blog!
COn Warnke me paaa una cosa especial: está casado con la cuñada de una muy amiga mia, y siempre me pareció un latero intelecutaloide.
Sin embargo, me dolió mucho lo que les pasó (perder un hijo debe ser una cosa atroz), así que -laldito morbo humano- desde que ha tratado de escribir y detallar su dolor lo siento más cercano. Y lo leo
El intelectual me daba lata... pero el ser humano que muestra su faceta de tal me cautiva... a veces hasta las lágrimas.
Un abrazo!
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