
"Por qué tiene que ser fácil, si lo podemos hacer difícil...", decía alguien que conocí por ahí. Si la VIDA podría ser mucho más grata, con menos sufrimientos, con más esperanzas, con más alegrías. Pero qué masoquistas que somos. "Buscándole la quinta pata al gato" y, lo peor de todo, enontrándola. Durante estos días tuve un encuentro de aquellos que uno debiera evitar, pero que a uno le gusta vivir.
Debo decir que fue una semana difícil, pero extraordinaria a la vez. Comencé a estudiar, lo que claramente es también una manera de hacer terapia y de sanar; me reencontré con un espacio que había perdido hace mucho tiempo, y que sin saberlo extrañaba mucho. En cierto modo lo ansiaba. Está lleno de recuerdos, de presencias marcadoras en mi vida, de alegrías y satisfacciones enormes, pero también de dolores profundos (tal vez como todo lo que hace sentido en la vida).
Empecé esa vieja nueva vida de la que hablaba anteriormente y me gusta, me gusta así, vieja y nueva a la vez, llena de desafíos, de metas, de logros, de realizaciones, de sueños...
Cuál es el problema entonces. Que mi naturaleza humana siempre pide más. Soy un convencido de que se debe mirar la mitad llena del vaso, pero tengo esa tendencia a esperar otras cosas que no están y que particularmente ahora, siento que me hacen mucha falta.
Se echa de menos esa presencia que a veces me ahogaba, pero que ahora probablemente estaría muy orgullosa a mi lado.
Hay que tener Templanza de Espíritu, así con mayúsculas, para agradecer por lo bueno y no quedarse pegado en el dolor. El reencuentro, escaso pero intenso. No pido más. Ahora a seguir avanzando en ser feliz y agradecido por lo que se tiene, pero sin dejar de pedir para llenar esa otra mitad del vaso que tan importante es (pese a que es tal mi felicidad por estos días, que ahora comprendo que es un poquito menos de la mitad...).
Debo decir que fue una semana difícil, pero extraordinaria a la vez. Comencé a estudiar, lo que claramente es también una manera de hacer terapia y de sanar; me reencontré con un espacio que había perdido hace mucho tiempo, y que sin saberlo extrañaba mucho. En cierto modo lo ansiaba. Está lleno de recuerdos, de presencias marcadoras en mi vida, de alegrías y satisfacciones enormes, pero también de dolores profundos (tal vez como todo lo que hace sentido en la vida).
Empecé esa vieja nueva vida de la que hablaba anteriormente y me gusta, me gusta así, vieja y nueva a la vez, llena de desafíos, de metas, de logros, de realizaciones, de sueños...
Cuál es el problema entonces. Que mi naturaleza humana siempre pide más. Soy un convencido de que se debe mirar la mitad llena del vaso, pero tengo esa tendencia a esperar otras cosas que no están y que particularmente ahora, siento que me hacen mucha falta.
Se echa de menos esa presencia que a veces me ahogaba, pero que ahora probablemente estaría muy orgullosa a mi lado.
Hay que tener Templanza de Espíritu, así con mayúsculas, para agradecer por lo bueno y no quedarse pegado en el dolor. El reencuentro, escaso pero intenso. No pido más. Ahora a seguir avanzando en ser feliz y agradecido por lo que se tiene, pero sin dejar de pedir para llenar esa otra mitad del vaso que tan importante es (pese a que es tal mi felicidad por estos días, que ahora comprendo que es un poquito menos de la mitad...).
Templanza de Espíritu y paciencia, dos virtudes que hoy no se tienden a practicar mucho. Paciencia como la que tuve para soportar las 16 horas de viaje en moto desde Tal-Tal a Santiago aquel Noviembre caótico. Paciencia como la que tuve que tener para esperar 5 años para volver a estudiar. Paciencia, Paciencia y Templanza de Espíritu.
(Fotografía: Yo cruzando el mítico Paso de Cebra de Abbey Road, frente a los estudios del mismo nombre. Londres, Junio 2006)
(Fotografía: Yo cruzando el mítico Paso de Cebra de Abbey Road, frente a los estudios del mismo nombre. Londres, Junio 2006)
3 comentarios:
Paciencia, paciencia mucha paciencia, que la felicidad que tanto mereces, llegará cuando menos lo esperes y llenará tu corazon.
Cariños, TQM
Templanza: "Cualidad humana que induce a usar o hacer las cosas con moderación"... ese no eres tú.
No sé si hay que tomarse la vida con clama, pero el disfrutar y pasarla chancho sin buscarle la quinta pata al gato me parece perfecto.
Un abrazo desde las lejanías de la conciencia.
Es exactamente lo que busco. TEMPLANZA. No creo dejar de ser yo si busco esa "cualidad humana", al contrario, creo que es una manera de ver la vida, que me hace falta aprender...
Abrazos.
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